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Seguro: cambio de tarifas en marcha

No podrá figurar el sexo como factor de riesgo. Jorge Holgado jholgado1@gmail.com

A falta de poco más de ocho meses para que se cumpla el plazo fijado en la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea referente al caso Test-Achats, las compañías de seguros españolas, así como las del resto de la Unión Europea, siguen dándole vueltas a ver qué medidas van a adoptar a partir del 21 de diciembre de este año. Como si los casi cinco años de crisis económica no fueran suficiente, la industria del seguro europea -y con ella la española- se encuentra con un nuevo problema que le obliga a cambiar sus tarifas, ya no puede confeccionarlas basándose en el riesgo real que cubre según las estadísticas, a partir de esa fecha no podrá incluir el factor de riesgo sexo por muy importante que pueda ser en determinados casos.

Como se recordará la ahora famosa asociación de consumidores belga Test-Achats, junto con dos particulares, elevó al Tribunal Constitucional de Bélgica la inconstitucionalidad del artículo 5.2 de la Directiva 2004/113/CE, de 13 diciembre de 2004, alegando que no se podía aplicar porque discriminaba entre hombres y mujeres en materia de fijación de precios de los seguros. El órgano judicial belga remitió dicha demanda al Tribunal de Justicia de la Unión Europea y éste ha eliminado ese artículo.

La sentencia Test-Achats

La sentencia solamente elimina ese pequeño artículo, pero las consecuencias para la industria del seguro van a ser muy importantes, ya que supone un cambio drástico en el modo en que las entidades aseguradoras utilizan el factor de riesgo sexo a la hora de elaborar sus tarifas. En su artículo 5, la Directiva dice que los Estados miembros velarán porque los nuevos contratos que se celebren después del 21 de diciembre de 2007 no podrán considerar el factor de riesgo sexo a la hora de tarificar, pero, a través del punto 2 de ese artículo, concede a los Estados la potestad de decidir individualmente el establecer diferencias, siempre y cuando esas diferencias se demuestren. Textualmente dice: "Los Estados podrán decidir autorizar diferencias en los casos en los que el sexo constituya un factor determinante en la evaluación del riesgo".

Todos los Estados miembros han hecho uso de esta excepción para pólizas en los ramos de Vida, Salud, Automóviles, Rentas, Accidentes, Hogar y Dependencia. Precisamente, el Derecho belga incluye en su legislación una excepción para los seguros de Vida y fue un litigio sobre la legalidad de esa excepción de Bélgica lo que dio lugar a la sentencia Test-Achats.

Quizá el error está en el uso de la palabra "discriminar". El que determinados seguros cuesten más porque el asegurado sea hombre o sea mujer no es discriminar, si está basado en razones objetivas y estadísticas, en definitiva, en función del riesgo que corre cada uno, mientras que sí sería discriminación si todos los seguros fueran más caros por el hecho de ser de un determinado sexo. Ahí sí que habría una verdadera discriminación. Y se comprende y se acepta sin discusiones, por razones obvias, que en determinados seguros, como es el Salud para los casos de embarazo y parto, se produzca una "discriminación positivamente", y que esas pólizas no sean más caras por el hecho de ser mujer y estar en edad fértil. Esto, que recoge la propia Directiva, hace tiempo que las aseguradoras ya lo están aplicando.

Pero fuera de estas consideraciones, la sentencia del tribunal de la UE es la que es y sus consecuencias van a repercutir directamente en la industria del seguro europea partir del 21 de diciembre de este año. Las entidades aseguradoras van a tener que aplicar las mismas tarifas a mujeres y hombres, sin distinción de sexo, aunque unas y otros supongan riesgos diferentes.

Noticia completa: capitalmadrid.com

OPINION JJGONZALEZ

Siendo la prima de seguro el resultado de aplicar estadística de forma contrastada y objetiva, la consideración de discriminación por razón de sexo es mezclar "churras con merinas", si ambas son ovejas, pero no son iguales.

Aquellas primas de seguro en las que la variable estadística "hombre o mujer" afecta de manera diferente, eliminar la diferencia de prima no significa dejar de discriminar, el dato estadístico seguirá siendo valorado para que la prima sea adecuada y suficiente al riesgo, eso sí se presentarán tarifas y primas niveladas sin distinción, con lo cual puestos a ser puristas con la igualdad, seguiremos haciendo discriminación, puesto que la prima resultante no será ni objetiva, ni basada en la estadística, será el resultado del maquillaje políticamente correcto.

Sería como pedir que el patrón de un traje de chaqueta haya de ser igual para hombres y mujeres.

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